TODO ATAQUE ES UN GRITO DE AMOR NO RECONOCIDO

En esta charla Lonia y Andrés exploran la naturaleza del ataque y la defensa a través de la lente de Un Curso de Milagros, argumentando que todo ataque es una petición de ayuda o amor no reconocido, y que la creencia en el ataque es una proyección de la culpa personal. Discuten la importancia de la dirección interna o el «diagnóstico correcto» (el juicio del Espíritu Santo) antes de intervenir en conflictos o establecer límites, enfatizando que la verdadera solución no se encuentra en la forma de la acción, sino en la fuente interna de esa decisión

Un Ataque es...

Un ataque es una proyección de la propia sensación de debilidad. La persona que ataca busca sentirse fuerte e inocente al identificar un «enemigo» externo, pero en realidad, esto solo refuerza su propia creencia en la debilidad y la culpa.

¿Se premia socialmente el ataque?

Una vision de  cómo las formas de ataque se justifican bajo la connotación de «justicia», sin considerar la premisa fundamental de que la injusticia no es posible. Se explora la confusión común de los estudiantes de Un Curso de Milagros que asocian ver algo incorrecto con no intervenir, cuando la intervención puede ser algo que la otra persona ha pedido inconscientemente.

Toda forma de ataque es una petición de amor.

Cómo una persona que ataca, ya sea gritando o criticando, necesita «corrección» a través de la ayuda. Se recalca que solo el Espíritu Santo sabe qué tipo de ayuda es necesaria, y que la decisión de ayudar no debe basarse en preferencias personales.

La proyección de la culpa y la autoacusación.

El ataque es una proyección de la culpa, y se brinda orientación sobre cómo reconocer nuestra participación en el juego sin caer en la autoacusación. Se sugiere que no hay nada personal en el ataque, y que «todo juicio es una confesión», donde lo que se expresa es lo que la persona piensa en secreto de sí misma.

Discusiones familiares, bullying y redes sociales.

Los conflictos en la vida cotidiana, como discusiones familiares, y se aplica el principio de que para que haya un conflicto, se necesitan dos. Se explica el bullying como un niño que ataca a otro para liberar su propia sensación de debilidad. Por último, se discuten los ataques en redes sociales, donde se reitera que esconderse tras un teclado facilita la manifestación de la perturbación mental.

Límites y defensas.

La diferencia entre poner límites y ponerse a la defensiva. Un límite se pone desde la «mente recta» para hacer una valoración adecuada de la situación, mientras que una defensa se pone como consecuencia del miedo, lo que no resuelve el problema de fondo. Se plantea que el límite se pone cuando se asume la responsabilidad de la propia vulnerabilidad.

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